Todos los años, alguno de los niños y niñas que asisten a una escuela infantil de Valdemoro sufre una invasión de piojos. No es una cuestión de higiene, sino más bien puede considerarse algo muy normal. No es extraño que los pequeños, cuando juegan, leen o pintan, tengan las cabezas en contacto; los piojos saltan con rapidez de una a otra y, en sólo una mañana, toda una clase puede estar infestada.

Estos pequeños insectos se agarran al pelo y se alimentan de la sangre que absorben del cuero cabelludo, momento en el causan ese picor tan característico. Dada la facilidad con la que se contagian, cualquier escuela infantil de Valdemoro recomienda a los padres que, si descubren que su pequeño es portador de piojos, procuren no llevarlo a la guardería hasta que no se hayan eliminado. Porque la mejor medida para combatir los piojos es la prevención: lavar la cabeza dos o tres veces por semana puede ser suficiente para mantenerlos alejados, especialmente si se utiliza algún producto suavizante del cabello que dificulta que los insectos se puedan sujetar.

Eso no es óbice para que todos los días revises la cabeza de tu pequeño peinándole con una lendrera, ese peine de mil púas finísimas, para detectar cuanto antes la presencia de liendres y piojos. Si la inspección es positiva, en la farmacia puedes encontrar decenas de productos de probada efectividad para eliminarlos en muy pocos días. Basta con seguir al pie de la letra las instrucciones del producto.

Desde la Escuela Infantil Trastitos, cada año nos gusta comentar con los padres los métodos más eficaces para detectar y combatir los efectos de estos molestos insectos.